"Cuando se inició el climaterio no sentí miedo, sentí felicidad; hoy tengo más libertad, estoy plena, con más experiencia", dice Ana, de 50 años. Hace años escuchar estas palabras de cualquier mujer que haya atravesado o estuviera atravesando el climaterio -esa etapa que va desde que se inician las irregularidades en el ciclo menstrual hasta la última menstruación- era impensado. Incluso en muchas culturas las mujeres eran descalificadas cuando perdían su capacidad reproductiva.
Para algunas cambió esa suerte, y tienen la oportunidad de tomárselo realmente como un período de mayor libertad, donde se conjugan la experiencia de lo vivido y la autonomía que brinda el hecho de no tener que hacerse cargo de los hijos. Esa es la conclusión coincidente de quienes comparten su experiencia en el Centro de la Mujer -que funciona en el servicio de Ginecología del Hospital Italiano de Buenos Aires. Allí concurren mujeres que han optado por tomar contacto con pares para representar de forma lúdica y desestructurada lo que el cuerpo, la mente y el alma sienten en esta etapa.
Cuando en el taller se les preguntó a las participantes qué les pasaba, fueron coincidentes en muchos de los síntomas: sequedad vaginal, arrugas, pérdida de cabello en algunas zonas del cuerpo, crecimiento en otras, debilidad en las uñas, insomnio, problemas al orinar, flaccidez, gordura abdominal, várices, sofocos, palpitaciones, irritabilidad, tristeza o baja del deseo sexual.
"Alrededor del 10% de las mujeres hasta los 60 años sufrirá de sofocos -explica la médica ginecóloga Marta Tutzer, una de las organizadoras de los talleres-. Estos van desde el enrojecimiento de la cara y cuello hasta la transpiración. Las estrategias para aliviar estos síntomas son: usar ropa liviana que no sea de nylon, estar en ambientes refrigerados, recurrir al yoga para calmar la ansiedad y evitar sustancias como el alcohol, los picantes y el cigarrillo".
Continuidad
El hecho de que empiece el climaterio no significa un cambio rotundo en la sexualidad, comenta la ginecóloga Florencia Salort, del mismo servicio del hospital porteño. "Si no había una vida sexual activa antes del climaterio, luego no va a modificarse. Hay personas que son felices sin vida sexual y otras que necesitan actividad plena; todo está bien", afirma.
La higiene cuidadosa también es importante en esta etapa. Se debe utilizar jabón neutro o de glicerina y no lavar exageradamente las zonas íntimas, ya que se eliminan las bacterias denominadas lactobacilus que se alimentan de estrógenos. Cuando el nivel hormonal decae y los lactobacilus desaparecen, se instalan las infecciones urinarias.
Para algunas cambió esa suerte, y tienen la oportunidad de tomárselo realmente como un período de mayor libertad, donde se conjugan la experiencia de lo vivido y la autonomía que brinda el hecho de no tener que hacerse cargo de los hijos. Esa es la conclusión coincidente de quienes comparten su experiencia en el Centro de la Mujer -que funciona en el servicio de Ginecología del Hospital Italiano de Buenos Aires. Allí concurren mujeres que han optado por tomar contacto con pares para representar de forma lúdica y desestructurada lo que el cuerpo, la mente y el alma sienten en esta etapa.
Cuando en el taller se les preguntó a las participantes qué les pasaba, fueron coincidentes en muchos de los síntomas: sequedad vaginal, arrugas, pérdida de cabello en algunas zonas del cuerpo, crecimiento en otras, debilidad en las uñas, insomnio, problemas al orinar, flaccidez, gordura abdominal, várices, sofocos, palpitaciones, irritabilidad, tristeza o baja del deseo sexual.
"Alrededor del 10% de las mujeres hasta los 60 años sufrirá de sofocos -explica la médica ginecóloga Marta Tutzer, una de las organizadoras de los talleres-. Estos van desde el enrojecimiento de la cara y cuello hasta la transpiración. Las estrategias para aliviar estos síntomas son: usar ropa liviana que no sea de nylon, estar en ambientes refrigerados, recurrir al yoga para calmar la ansiedad y evitar sustancias como el alcohol, los picantes y el cigarrillo".
Continuidad
El hecho de que empiece el climaterio no significa un cambio rotundo en la sexualidad, comenta la ginecóloga Florencia Salort, del mismo servicio del hospital porteño. "Si no había una vida sexual activa antes del climaterio, luego no va a modificarse. Hay personas que son felices sin vida sexual y otras que necesitan actividad plena; todo está bien", afirma.
La higiene cuidadosa también es importante en esta etapa. Se debe utilizar jabón neutro o de glicerina y no lavar exageradamente las zonas íntimas, ya que se eliminan las bacterias denominadas lactobacilus que se alimentan de estrógenos. Cuando el nivel hormonal decae y los lactobacilus desaparecen, se instalan las infecciones urinarias.
Para algunas cambió esa suerte, y tienen la oportunidad de tomárselo realmente como un período de mayor libertad, donde se conjugan la experiencia de lo vivido y la autonomía que brinda el hecho de no tener que hacerse cargo de los hijos. Esa es la conclusión coincidente de quienes comparten su experiencia en el Centro de la Mujer -que funciona en el servicio de Ginecología del Hospital Italiano de Buenos Aires. Allí concurren mujeres que han optado por tomar contacto con pares para representar de forma lúdica y desestructurada lo que el cuerpo, la mente y el alma sienten en esta etapa.
Cuando en el taller se les preguntó a las participantes qué les pasaba, fueron coincidentes en muchos de los síntomas: sequedad vaginal, arrugas, pérdida de cabello en algunas zonas del cuerpo, crecimiento en otras, debilidad en las uñas, insomnio, problemas al orinar, flaccidez, gordura abdominal, várices, sofocos, palpitaciones, irritabilidad, tristeza o baja del deseo sexual.
"Alrededor del 10% de las mujeres hasta los 60 años sufrirá de sofocos -explica la médica ginecóloga Marta Tutzer, una de las organizadoras de los talleres-. Estos van desde el enrojecimiento de la cara y cuello hasta la transpiración. Las estrategias para aliviar estos síntomas son: usar ropa liviana que no sea de nylon, estar en ambientes refrigerados, recurrir al yoga para calmar la ansiedad y evitar sustancias como el alcohol, los picantes y el cigarrillo".
Continuidad
El hecho de que empiece el climaterio no significa un cambio rotundo en la sexualidad, comenta la ginecóloga Florencia Salort, del mismo servicio del hospital porteño. "Si no había una vida sexual activa antes del climaterio, luego no va a modificarse. Hay personas que son felices sin vida sexual y otras que necesitan actividad plena; todo está bien", afirma.
La higiene cuidadosa también es importante en esta etapa. Se debe utilizar jabón neutro o de glicerina y no lavar exageradamente las zonas íntimas, ya que se eliminan las bacterias denominadas lactobacilus que se alimentan de estrógenos. Cuando el nivel hormonal decae y los lactobacilus desaparecen, se instalan las infecciones urinarias.
Para algunas cambió esa suerte, y tienen la oportunidad de tomárselo realmente como un período de mayor libertad, donde se conjugan la experiencia de lo vivido y la autonomía que brinda el hecho de no tener que hacerse cargo de los hijos. Esa es la conclusión coincidente de quienes comparten su experiencia en el Centro de la Mujer -que funciona en el servicio de Ginecología del Hospital Italiano de Buenos Aires. Allí concurren mujeres que han optado por tomar contacto con pares para representar de forma lúdica y desestructurada lo que el cuerpo, la mente y el alma sienten en esta etapa.
Cuando en el taller se les preguntó a las participantes qué les pasaba, fueron coincidentes en muchos de los síntomas: sequedad vaginal, arrugas, pérdida de cabello en algunas zonas del cuerpo, crecimiento en